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Limpieza hepática

 

Nuestro ministerio Instituto de Salud Total tiene predicado por años que Dios tiene interés en nuestra salud física de la misma manera que en el espiritual. Por TV y Libros enseñamos que el hígado es uno de los más importantes órganos del cuerpo, por esto que al enfrentar los cálculos hepáticos,  deberemos recurrir a un método de depuración enérgico. Es el caso del método de limpieza hepática profunda, una técnica eficaz y relativamente sencilla para eliminar íntegramente los nocivos cálculos biliares que describimos antes. Dada la inocuidad del método y sus grandes beneficios, no tiene mayor sentido plantearse dudas respecto a la conveniencia de practicarla, ni dilatar la práctica, a la espera de un momento ideal.

Hígado enfermo debido a un régimen erróneo

  1. “El sábado pasado, mientras estaba hablando, vuestros pálidos rostros se destacaron claramente delante de mí, tal como me habían sido mostrados. Vi la condición de vuestra salud, y los males que habéis sufrido durante tanto tiempo. Se me mostró que no habéis vivido en forma saludable. Vuestros apetitos han sido perjudiciales para la salud, y habéis gratificado el gusto a expensas del estómago. Habéis introducido en vuestro estómago artículos que es imposible convertir en buena sangre. Esto ha colocado una carga pesada sobre el hígado, debido a que los órganos digestivos se hallaban perturbados. Ambos tenéis hígados enfermos. La reforma pro salud sería de beneficio para vosotros dos, si la siguierais estrictamente. No lo habéis hecho. Vuestros apetitos son mórbidos, y debido a que no os gusta un régimen sencillo, compuesto de harina de trigo sin cernir, verduras y frutas preparadas sin especias o grasas, estáis transgrediendo constantemente las leyes que Dios ha establecido en vuestro organismo. Mientras hacéis esto, debéis sufrir la penalidad; porque a cada transgresión se le adjudica una penalidad. Sin embargo, constantemente os admiráis de vuestra salud precaria. Estad seguros de que Dios no obrará un milagro para salvaros de los resultados de vuestra propia conducta…”—Testimonies for the Church 2:67-70 (1868). {CRA 147.1}

 

Vamos empezar por los alimentos que pueden ayudar a desintoxicar el hígado:

  1. Col (Repollo)

Como el brócoli y coliflor, comer col ayuda a estimular la activación de dos enzimas desintoxicantes del hígado cruciales que ayudan a eliminar toxinas. Pruebe a comer más encurtidos, ensalada de col, sopa de col y sauerkraut, pues son ricos en probióticos.

  1. Remolachas, Betabeles y Zanahorias

Ambos tienen un contenido extremadamente alto de beta-caroteno, comer remolachas y zanahorias puede ayudar a estimular y mejorar la función del hígado en general.

  1. Vegetales de Hojas Verdes

Uno de nuestros aliados más poderosos en limpiar al hígado, los vegetales de hojas verde oscuro pueden ser comidos crudos, al vapor o en jugos. Con un contenido muy alto en clorofila, los verdes absorben toxinas ambientales del flujo sanguíneo. Con su distintiva habilidad para neutralizar metales pesados, químicos y pesticidas, estos alimentos que limpian ofrecen un mecanismo de protección poderoso para el hígado.

Pruebe a incorporar vegetales de hojas verdes como calabaza amarga, arrúgala, col china, espinaca, hojas de mostaza y escarola en su dieta. Esto ayudará a aumentar la creación y flujo de la bilis, la sustancia que saca el desperdicio de los órganos y sangre.

  1. Aguacates

Este súper alimento denso en nutrientes ayuda al cuerpo a producir glutatión, un compuesto que es necesario para limpiar al hígado de toxinas dañinas. Pero coma de manera equilibrada pues tienen un contenido alto en grasa.

  1. Manzanas Verdes

Una manzana al día mantiene al doctor lejos. Altas en pectina, las manzanas mantienen a los químicos necesarios para el cuerpo para limpiar y soltar las toxinas del tracto digestivo. Esto, en su lugar, lo hace más fácil para que el hígado pueda manejar la carga tóxica durante el proceso de limpieza.

6.  Toronjas

Con un contenido alto tanto en vitamina C y antioxidantes, la toronja aumenta los procesos naturales de limpieza del hígado. Un pequeño vaso con jugo de toronja recién exprimido o la mitad de una toronja para el desayuno, ayudará a impulsar la producción de las enzimas desintoxicantes del hígado que ayudarán a eliminar los carcinógenos y a otras toxinas.

  1. Aceite de Olivo

Los aceites prensados en frio, y orgánicos como el de olivo, cáñamo y linaza son (cuando son usados con moderación) geniales para el hígado. Ayudan al cuerpo al darle una base lípida que puede absorber las toxinas dañinas en el cuerpo. De esta forma, saca algo de la carga del hígado en términos de la sobrecarga tóxica de la cual muchos de nosotros sufrimos.

  1. Quinoa

Orientamos como sugerencia dejar el trigo y sus derivados, y en lugar de ellos usar granos alternativos como la quinoa, mijo y alforfón en su dieta, harina y otros granos enteros en su dieta. Su hígado es el filtro del cuerpo para atrapar toxinas, y granos que contienen gluten están llenos de ellos.

Un estudio reciente descubrió que las personas que experimentaron sensibilidades al gluten también tenían resultados anormales de una enzima del hígado, y esa es una de muchas.

  1. Vegetales Crucíferos

Comer brócoli y coliflor aumentará la cantidad de glucosinolato en su sistema, añadiendo una producción extra de enzimas en el hígado. Estas enzimas naturales ayudan a eliminar a los carcinógenos y otras toxinas del cuerpo, lo cual puede bajar de manera significativa los riesgos asociados con el cáncer.

  1. Limones y limas

Estas frutas cítricas contienen cantidades muy altas de vitamina C, la cual ayuda al cuerpo a sintetizar materiales tóxicos en sustancias que pueden ser absorbidas por el agua. Beber jugo de limón o lima recién exprimido en la mañana ayuda a estimular el cuerpo.

  1. Nueces

Contienen altas cantidades del aminoácido arginina, las nueces ayudan al hígado a desintoxicar el amoniaco. Las nueces también son altas en glutatión y ácidos grasos omega-3, los cuales apoyan las acciones de limpieza de hígado normales. Son una opción segura pues la encontramos al Lugar santísimo del Santuario Celestial, pero asegúrese de masticar bien las nueces antes de tragar.

  1. Ajo

Recomendamos comer (o tomar en los jugos frescos)  6 dientes de ajo fresco a diario. Sólo una cantidad pequeña de este pequeño bulbo blanco activará enzimas del hígado que le ayudarán a su cuerpo a eliminar las toxinas. El ajo también tiene cantidades altas de alicina y selenio, dos compuestos naturales que ayudan en la limpieza del ajo.

  1. Cúrcuma

La cúrcuma es el rey de las especias cuando se trata de ayudar a nuestros cuerpos. La cúrcuma (Curcuma longa), el amarillo brillante del arcoíris de especias, es una poderosa medicina que ha sido usada por un largo tiempo en los sistemas chino e indio de la medicina como agente anti-inflamatorio para tratar una amplia variedad de condiciones, incluyendo flatulencias, ictericia, dificultades menstruales, orina sangrienta, hemorragia, dolor de dientes, moretones, dolores de pecho y cólicos.

También es la especia favorita del hígado. Pruebe a añadir algo de esta delicia desintoxicante en su próxima comida, o simplemente mezclada cuando se cocinan vegetales para un levantador de hígado instantáneo.

La cúrcuma ayuda a impulsar la desintoxicación del hígado, al asistir enzimas que eliminan de manera activa a nuestros carcinógenos dietéticos.

Otros alimentos que limpian el hígado que no están listados arriba incluyen alcachofa, kale y coles de Bruselas. Comer los alimentos listados arriba es una manera genial de ayudar a mantener a su hígado funcionando de manera adecuada.

Algunos Suplementos para la Desintoxicación

El Azufre, en forma de oligoelemento, es un grande depurador hepático.

La Vitamina C y E son poderosos antioxidantes.

El S-Adenosil metionina (SAM), la Glutamina, la Colina, el Ácido alfa lipóico y la N-Acetil-Cisteína son muy importantes.

Orientaciones Para Hacer la Limpieza de Hígado

Basado parcialmente en las indicaciones del libro “Limpieza hepática y de la vesícula” de Andreas Moritz (Obelisco).

El procedimiento se basa en un período preparatorio (6 días), durante el cual se ingiere diariamente al menos un kilo y medio de manzanas verdes. Esto se realiza para generar un ablandamiento de los cálculos, por acción del ácido málico presente en la manzana. Luego, durante los dos días de la limpieza se toman 4 vasos de solución magnésica (sulfato de magnesio). El efecto del magnesio es dilatar los diminutos conductos biliares, a fin de facilitar el tránsito de los cálculos reblandecidos por la acción de las manzanas. Finalmente se ingiere una emulsión de aceite de oliva y jugo de pomelo, lo cual provoca un fuerte estímulo de secreción biliar, lo cual activa la expulsión de los cálculos.

Antes y después de la limpieza hepática profunda, es necesario realizar una cuidada limpieza de los intestinos, a fin de evitar el estancamiento de los tóxicos cálculos biliares en el tránsito intestinal, lo cual generaría una peligrosa reabsorción de la materia tóxica expulsada (parásitos, virus, materia putrefacta) a través de la mucosa intestinal. Además de migrañas y nauseas, podrían generarse cuadros de pancreatitis o apendicitis. Lo ideal es hacer antes de la primera hepática profunda, una semana completa de ENEMAS y luego una limpieza con agua salada, a modo de “enjuague intestinal”. (Para más informaciones vea el articulo Los Peligros de la Desintoxicación). En las sucesivas limpiezas hepáticas y según se lleve a cabo una alimentación fisiológica (solo frutas, hortalizas y semillas) puede prescindirse de los enemas anteriores y limitarse al “enjuague” posterior con enemas de manzanilla y ajo.

La técnica no es aconsejable para ser realizada en medio de enfermedades agudas (gripes, fiebres, diarreas, etc), período menstrualembarazo o lactancia. En cambio resulta sumamente aconsejable en enfermedades crónicas, al resolver la causa profunda del problema.

Dependiendo de la congestión presente en cada persona, suelen ser necesarias varias sesiones de este método, entre las cuales debemos dejar al menos un mes de intervalo. La ausencia de cálculos en las evacuaciones es la señal que hemos concluido el proceso satisfactoriamente. Una vez ultimada la serie completa de limpieza hepática profunda, y dependiendo de los hábitos higiénico/alimentarios de la persona, se sugiere realizar DOS limpiezas anuales como mantenimiento preventivo, preferentemente en coincidencia con las estaciones de primavera y otoño.

LOS SEIS DÍAS PREPARATORIOS

Durante los seis días previos a la limpieza, se recomienda una alimentación frugal, depurativa y fisiológica. En este período, no se debe consumir: lácteos, fritos, almidones, féculas, proteína animal, alimentos muy fríos (helados), cantidades excesivas de alimento, ni medicación que no sea esencial. Para las personas con obligaciones laborales, es útil comenzar este lapso un día domingo, a fin de culminarlo un viernes, dejando la limpieza propiamente dicha para el fin de semana no laboral (sábado/domingo).

Diariamente debemos consumir 1,5 kg de manzanas frescas (rojas o verdes), alejadas de las comidas (al menos una hora, mejor dos) para favorecer la asimilación del ácido málico (puede ser en lugar de la cena). Lo ideal es fruta masticada o al extractor de frutas, ya que el jugo (hecho casero) elimina la fibra en el centrifugado y provoca desorden de la glucosa en sangre (picos de hiperglucemia y resistencia a la insulina). Obviamente no debemos usar jugos industriales ni conservas, ya que se necesita la vitalidad, la carga enzimática, la oxigenación, la alcalinidad y la ausencia de aditivos como de la fruta fresca.

Para casos extremos,, como por ejemplo una diabetes descontrolada, se puede utilizar el ácido málico, principio activo clave presente en la manzana. En este caso, la dosis de manzana se puede reemplazar con 2 gramos de ácido málico disueltos en ½ litro de agua tibia; bebiéndolo a sorbos durante la jornada. También puede usarse el ácido málico a fin de completar una ingesta parcial de manzanas o bien en personas sin plena autonomía o con dificultades para consumir el kilo y medio diario de la irremplazable fruta fresca (comer muchas frutas secas).

Aclaración importante: Siempre resulta preferible el efecto de la manzana frente al ácido málico, por el aporte enzimático y los numerosos principios activos de la fruta fresca. El ácido málico también puede ser usado como complemento de las manzanas, a fin de garantizar la adecuada presencia de este principio activo durante la preparación, ya que su carencia puede generar cólicos durante la eliminación, al no ablandar suficientemente los cálculos. Por seguridad es siempre preferible que sobre ácido málico a que nos quedemos escasos del principio ablandante de las piedras.

Es también importante observar la regularidad cotidiana del vaciamiento intestinal durante estos 6 días. Muchas personas suelen comenzar a eliminar cálculos durante este período y dada la toxicidad del material eliminado, en caso de retención intestinal, se estaría generando un proceso de reabsorción tóxica, que puede derivar en migrañas y malestar general. Por lo tanto resulta clave asegurar el diario vaciamiento de los intestinos, usando cualquiera de las técnicas ya explicadas.

EL DÍA DE LA LIMPIEZA

El proceso de limpieza propiamente dicho lleva unas 14 horas (entre el 7º y 8º día). Lo ideal sería que este séptimo día coincidiese con un sábado, pues es un dia bendecido por Dios, y mejor aún, por la primavera o otoño el cuerpo desintoxica mejor. Dado que es difícil (o imposible) reunir todas estas variables, prioricemos al menos la coincidencia con el sábado (para lo cual debemos comenzar con la ingesta de manzanas el domingo previo, finalizando el viernes).

Por la mañana del sábado, desayunar y almorzar liviano, tal como en los seis días previos. Tras el almuerzo, interrumpir la ingesta de alimentos, pudiéndose solo beber agua durante las 24 horas siguientes. La limpieza en sí, consiste en la toma de cuatro vasos de solución magnesiana y un frasco de emulsión pomelo  o toronja (grapefruit)/oliva. Veamos detalladamente y con horarios, como llevar adelante el procedimiento completo:

18 hs: Tomar el primer vaso magnesiano que se prepara con una cucharada sopera de sulfato de magnesio (sal inglesa o sales de Epson) disuelto en un vaso de agua. Se puede beber con pajita para evitar el sabor amargo. Aquellos que tengan intolerancia al sulfato o a su sabor amargo, pueden optar por el citrato de magnesio, que resulta menos amargo. Se puede beber agua encima del vaso de solución ingerida.

20 hs: Tomar el segundo vaso magnesiano.

21,30 hs: Si aún no se produjo alguna evacuación como consecuencia de los dos vasos de sulfato de magnesio, hacer una pequeña enema o ducha rectal, a fin de estimular el proceso de eliminación y garantizar la ausencia de obstrucciones.

22 hs: Tomar la emulsión toronja/oliva. Se aconseja prepararla en un frasco de vidrio con tapa (son ideales los utilizados para envasar mermeladas), agitando antes de beber, unas 20 veces la mezcla de medio frasco de jugo de toronja exprimido y un poco de aceite de oliva extra virgen (indicativamente, un centímetro de altura). Es bueno usar más cantidad de aceite de oliva, a fin de aumentar la eficiencia del impulso biliar, pero al principio y con mucha congestión tóxica, es algo que puede provocar nauseas o revulsiones. Asegurarse de no tener que realizar ninguna otra actividad posterior a esta toma. Beber la emulsión de pié o parado(se puede beber también a sorbos o con pajita), luego acostarse de inmediato en posición fetal sobre el lado derecho o boca arriba (con la cabeza alta, sobre una buena almohada). Apagar la luz y concentrar la atención para percibir el movimiento de los cálculos en el hígado. Trate de moverse lo menos posible por lo menos durante 20 minutos. Durante esos minutos aplique calor sobre la zona del hígado. Puede ser una bolsa de agua caliente o una manta eléctrica.

6 hs: Levantarse y tomar el tercer vaso magnesiano. Luego se puede beber agua si hay sed. Permanecer levantado o con el torso vertical, evitando la posición horizontal.

8 hs: Tomar el cuarto y último vaso magnesiano. Con esto se da por concluida la limpieza.

10 hs: Reiniciar el ciclo alimentario bebiendo algún jugo natural o licuado y posteriormente alguna pieza de fruta fresca bien masticada.

12 hs: Comenzar con alimentos sólidos (preferiblemente licuados frutales), en poca cantidad; seguir varios días con dieta liviana y fisiológica, ya que el hígado acaba de pasar por una fuerte exigencia y requiere un período de cuidado extremo. Tomemos en cuenta que este proceso es como haber intervenido quirúrgicamente al hígado y es bueno atender un proceso posoperatorio. También por ello puede suceder que el organismo reclame por más reposo; recordemos que la regeneración del tejido hepático se realiza cuando estamos en posición horizontal. Más allá de atender las necesidades laborales, es bueno que prioricemos el descanso.

Es bueno visualizar las piedras eliminadas durante las evacuaciones. Los tamaños pueden ir desde un granito de arroz a una ciruela pequeña (se ven cálculos de hasta 30mm de diámetro). Pueden eliminarse centenares en una sola sesión y de distintos colores. Esta constatación y la posterior mejora de la función orgánica, es la mejor demostración de la eficacia del método.

La verificación de los desechos eliminados es el indicador de la necesaria continuidad de las limpiezas, respetando el mes de intervalo. Un método práctico para observar los cálculos eliminados consiste en colocar un cola pastas plástico en el inodoro, evacuar, enjuagar la materia fecal con un balde de agua y luego verificar los residuos que quedan en el colador. La secuencia de limpiezas hepáticas profundas se da por terminada cuando no quedan más desechos visibles en el colador.

En caso de molestias (dolores, puntadas, cólicos, etc) siempre es conveniente recurrir a los elementos utilizados durante la limpieza para ablandar los cálculos y dilatar los conductos, o sea manzanas (ó una dosis de ácido málico) y sulfato de magnesio (o citrato de magnesio). Ingiriendo nuevamente dosis de estos principios activos, aliviaremos la molestia y facilitaremos el tránsito de los cálculos en movimiento.

Frente a antiguas acumulaciones y dolencias crónicas, seguramente serán necesarias varias limpiezas hepáticas, que deben repetirse siempre con, al menos un mes de descanso, hasta que no se evacuen más cálculos. En estas situaciones, tal vez se despidan pocos cálculos la primera vez y muchos a partir de la segunda o tercera limpieza. Es importante que una vez iniciado el tratamiento, no se corte la serie de limpiezas, pues las consecuencias pueden ser serias, al haberse movilizado la posición de estos cálculos en la estructura hepática. Hay personas que necesitan una decena de limpiezas para drenar todos sus cálculos y otros que terminan el proceso en 4 o 5 meses. Son tiempos muy personales, que nadie puede adivinar.

Recordar que el día después de cada limpieza hepática (lunes, si la hicimos entre sábado y domingo) se debe realizar una limpieza intestinal, para evitar que algunos cálculos puedan quedar alojados en los intestinos, dado el tenor tóxico (bacterias, virus, parásitos) de dichos cálculos. Esta especie de “enjuague” intestinal puede hacerse con el método de agua salada o bien con una sesión simple de enema. En última instancia se puede echar mano a la mezcla purgante (beber 500cc en la noche del domingo) o a una quinta dosis de sal inglesa; aunque la eficacia de estos métodos es menor, siempre algo hay que llevar a cabo para evitar la retención de cálculos: a más limpieza, menos problemas.

También, como veremos luego, se debe permanentemente estimular la depuración de los riñones (el hígado moverá sangre sucia hacia los filtros renales, a causa de la limpieza practicada), a través de infusiones renales como barba de choclo, cola de caballo, diente de león, ortiga, etc.

Si bien hay otras técnicas de depuración hepática, como veremos a continuación, el método de la limpieza profunda es inigualable por su efectividad y rapidez de respuesta. Obviamente es siempre mejor “algo que nada” en materia de alivio tóxico en un órgano tan importante como el hígado, pero a la hora de resolver la causa de fondo de los desórdenes de salud, nada como este método. También es bueno recordar que la limpieza hepática profunda no conviene realizarla fuera del contexto sinérgico e integrado del Proceso Depurativo. Es solo una herramienta más…

A modo de resumen representamos una secuencia indicativa para una persona que practica una dieta fisiológica no ensuciante. La comida predilecta del hígado es alcachofa, aguacate, frutos secos, manzanas, aceite de oliva, tomates, diente de león, bien como vegetales crudos y especialmente los germinados. Las hierbas puede usarse el cardo mariano, boldo del chile, cuasia amara, maría luisa o cualquier planta amarga. No olvida, si puedes tomar la clorofila, o espirulina, pues tienen muchos minerales.

EJEMPLO DE SECUENCIA SIMPLIFICADA
Método de limpieza Duración Descanso
Lavaje intestinal (terapia de enemas) 3 días 5 días
1ª limpieza hepática profunda 8 días 1 día
Lavaje intestinal con agua salada 2-3 horas 30 días
2ª limpieza hepática profunda 8 días 1 día
Lavaje intestinal con agua salada 2-3 horas 30 días
…limpieza hepática profunda 8 días 1 día
Lavaje intestinal con agua salada 2-3 horas 30 días
Notas: La prescindencia del lavaje intestinal previo a las sucesivas limpiezas hepáticas
se basa en la práctica de una Nutrición Depurativa, sin consumo de alimentos ensuciantes;
caso contrario deberá realizarse un lavaje de intestinos previo a cada limpieza hepática.
Las limpiezas hepáticas deben continuar hasta que no se evacuen más cálculos.

[1] Basado parcialmente en las indicaciones del libro “Limpieza hepática y de la vesícula” de Andreas Moritz (Obelisco).

 

 

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